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martes, 18 de diciembre de 2012

RAPEL VISERA

Este sábado nos acercamos con el señor Nogués a Riglos a hacer algo especial, no por la dificultad ni por el compromiso, sino por lo curioso e infrecuente. Todos los días no rapela uno desde la visera.
Allí nos juntamos con el resto de caracoles y por supuesto con el maestro de ceremonias: Toño Carasol.
La subida andando a la visera ya os la podéis imaginar, ji, ji,  ja, ja...   hasta que llegamos a senda que, ya sin perder altura, nos iba a dejar irremediablemente en la última reunión de la vía Zulú demente. Ahí el silencio se iba adueñando de la situación y hasta los buitres se oían volar (no sé por qué sería, je, je).
El resto os lo podéis imaginar, el momentito ese de salir al vacío... ¡glubs!,  los ojos que se te abren como platos (el culete justo lo contrario) y después un placer de 200 metros siempre a una "considerable" distancia de la pared, como ya imaginaréis los que hayáis escalado alguna vía en este impresionante mallo.
Una actividad acojonante en todos los sentidos que desde luego recomiendo a cualquiera que quiera llevarse una sensación intensa.
Gracias a todos los que compartieron de una manera u otra aquel día por las risas que echamos y a Toño Carasol por todo lo demás.
Ahí van unas fotillos:



























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